lunes, 22 de septiembre de 2014

Guten Tag Berlin!

Hoy me he despertado a las 7.30 porque con tantas emociones casi no podía dormir. Voy a intentar abreviar mi crónica porque estoy muerta de sueño. Después de ir al Lidl a abastecerme (entra bastante hambre de no haber comido desde las 6 de la tarde del día anterior) entre otras cosas de mi nueva SIM alemana de Lidl-Mobile [1er logro del día]. He vuelto a casa a dejar las cosas y desayunar y lo que he encontrado más raro ha sido el sentirme totalmente sola en esa casa tan grande. Bueno, sola no, Booma me hacía compañía. 

Una vez recargadas las pilas he salido hacia el centro, con el S-Bahn (viene a ser el cercanías) se tardan unos 20 minutos en llegar al centro. He de decir que el camino hacia la estación lo disfruto mucho. Y es que sigo maravillándome con tanta naturaleza. Estás en la ciudad y de pronto parece que estás en las afueras. El contraste es genial. 
Me he llevado un susto al comprar la tarjeta para el tren (me he cogido una para toda la semana) porque no me aceptaba la visa y luego tampoco me cogía los billetes. He perdido un tren por ello [1er fallo del día], pero finalmente lo he conseguido [2º logro del día]. Hay dos cosas que me han llamado la atención: una que validas la primera vez y ya no picas más. Sea metro, tren, tramvía, bus... da igual. Eso sí, ya me han advertido de que los revisores son muy estrictos y pasan con frecuencia. Pero me parece un buen sistema porque agiliza mucho, sobre todo si tienes que hacer trasbordos. La segunda es que en cada estación de tren hay un señor/señora que vigila que todo el mundo haya subido/bajado bien. Si ven a alguien que no está bien colocado avisan por megafonía con una especie de walkie-talkie, si está todo correcto aprietan un botón y entonces y solo entonces, el tren se pone en marcha.

Me he bajado en Brandenburger Tor básicamente para hacerme la selfie (sé que ha salido fatal, pero no había manera de hacerla mejor. Ah, y además se me ha olvidado la cámara de fotos y he tenido que tirar de móvil [2º fallo]) y quizás para convencerme de que realmente estoy donde estoy. Estando allí ha pasado la policía escoltando unos coches oficiales con cristales tintados que llevaban banderitas de Francia. También estaba este señor con el organillo, buen contraste oiga. 
Suerte que ya he salido de casa con Internet en el móvil porque hoy google maps me ha salvado bastante. En fin, he tirado por Unter den Linden y después de un rato me he topado con un edificio enorme, imponente que ha resultado ser mi universidad.


He entrado ya que estaba y ya solo ver el hall ya te das cuenta de que no es como la Autónoma precisamente.
He aprovechado para ir a registrar mi tarjeta sanitaria europea porque sabía que la oficina está justo al lado de la uni. Allí he conocido a una chica Suiza (¿qué tendré yo con los suizos?) que está estudiando derecho y una china que estudia biología. La chica de Taiwán nos ha explicado que solo ha estudiado alemán un año y que ahora está haciendo el intensivo B1 aunque cree que no tiene el nivel. Yo flipando, hay que tener valor, ¡biología en alemán habiendo hecho solo un año de idioma!
Como dato curioso, esperando para que me atendieran, la salita estaba llena de folletos sobre la compañía, he cogido uno por aburrimiento y ha resultado ser ¡una agenda! parece una tontería, pero una cosa menos que tengo que comprar [3er logro].
En fin, siguiendo mi camino he decidido comer en la cafeteria de la uni, llamada MENSA (es como se llaman todas la red de cafeterías universitarias).
El problema es que allí todo el mundo ya llevaba su tarjetita y solo tenía que recargarla. He preguntado a una de las camareras que atienden en la caja pero solo hablaba alemán y me ha mandado a no sé dónde. La siguiente camarera algo hablaba de inglés y he conseguido entenderme pero me estaba poniendo un poco nerviosa porque estaba creando caravana. He tenido que cogerme una tarjeta de visitante porque aún no tengo el carnet de estudiante y por eso la comida sale un poco más cara, pero más o menos me ha salido un primero y una ensalada por 6€ [4º logro].

Después de comer he ido a coger el autobús hacia Alexanderplatz, entre otras cosas porque sé que allíhay un Primark y yo necesitaba una chaqueta urgentemente (encima estaba empezando a chispear). He de decir que justo enfrente de mi uni está la ópera (en obras), y ahí es donde he cogido el bus.
Alexanderplatz es genial. 

    

No he tardado mucho en elegir una chaqueta que me gustara y mucho menos en ponérmela al salir de la tienda (no era la única). Además he encontrado otra tienda en plan parafarmacia y de productos de cosmética muy cuca y a buen precio así que he acabado de comprar los potingues que no me convencían en el Lidl.
Ya bastante cansada he decidio ir de todas formas a la oficina de la empresa que me alquila la habitación para comprobar que estuviera todo en orden y de paso preguntar algunas cosillas que no me quedaban claras sobre el contrato. Tampoco hacía mucha falta en realidad, pero he visto otra parte de Berlin y además el edificio era muy chachi:

 


Esta super caravana vintage me la he encontrado de camino.

Y nada, pa casa. Y a todo esto solo las 5 de la tarde, pero ya no podía con mi alma. He pasado por el Lidl again para comprar cena (encima estaba lloviendo, al menos he podido estrenar la capucha de mi chaqueta). Para mi sorpresa Irina me ha vuelto a invitar a cenar. Ha hecho una gran olla de pasta rellena y hemos comido todas juntas. He conocido a otra de las inquilinas, es china (no me hagáis recordar su nombre) pero estudia en Estados Unidos también. He estado hablando con Elisa porque ella ha ido hoy al museo del Pérgamo y al final me he sacado la entrada para mañana (olvidé decir que Irina me avisó de que este domingo lo cierran hasta el 2020 ;__;). Ella está planeando ir a Barcelona la semana que viene (además de a Florencia y Roma), así que mañana haremos un intercambio. Ella va a cocinar macarrones con queso a la americana y yo le recomendaré sitios de Barcelona. (Estoy planeando hacer tortilla de patatas un día de estos, habrá que verlo). 

Pues nada, mañana será otro día. Pero antes... chan chaaaaan. Mi chaqueta, que sé que os habéis quedado con las ganas de verla:
Ahora me siento un poco más berlinesa ^_^



Alojamiento 1: LA casa

Para quien no lo sepa, como mi alquiler empieza el 1 de octubre, necesitaba buscar algún sitio donde quedarme estos 10 dias. Desde el principio mi idea fue buscar una familia de acogida, porque pensé que era una forma más "calida" de aterrizar en una ciudad desconocida. 
Sin embargo resultó más dfícil de lo que había previsto. La web funciona bastante bien y es muy clara, así que pensaba que sería igual de fácil que reservar una habitación en un hotel, pero perdí la cuenta de las veces que me rechazaron, quizás 5 o 6. Y el círculo se iba estrechando porque las opciones buena situación-buen precio se estaban acabando. Pero una tal Irina me escribió un mensaje. Yo ni la había considerado porque la casa quedaba lejos del centro y además no tenía ni foto de perfil ni foto de las habitaciones. Contacté con otra familia, pero después de una negativa más por su parte decidí contestar a esta Irina que me había caído maja. 
Pues ese perfil sin foto era ESTO:


Continuaré pues, donde nos habíamos quedado. Estoy en la verja del jardín dudando si entrar o no. La señora me dijo que estaría abierta y que seguramente el perro ladraría y sabrían que había llegado. Entré y arrastré las maletas en el jardín, que más que un jardín parece un bosque. Efectivamente, en seguida apareció el perro. No tiene cara de simpático, pero sí lo es en realidad. Se alteró por ser una desconocida pero en seguida que lo acaricié se calmo bastante. Me acerqué más a la casa y vi unas escaleras, al poco salió una chica. "Hi! are you the new student?". Al recibir la respuesta afirmativa entró a buscar a Irina, que salió con una amplia sonrisa y abriendo los brazos como para darme un abrazo, que al bajar las escaleras me dio. No me habría esperado nunca un recibimiento tan cálido. Sobre Irina tengo que escribir un post a parte porque es una mujer digna de admirar. Le echaba sobre los 60 (hoy nos ha dicho que tiene 58) y es la típica señora simpática, que realmente te entran ganas de dadrle un abrazo. En seguida me ayudaron a subir las maletas y me guiaron hacia mi cuarto. Yo no daba crédito en esa casa tan enorme. Yo estoy en el "sotano", que en realidad no es un sótano porque está a la altura de la calle, la planta principal está en alto y luego tienen otra planta más a la que no he subido porque creo que es donde están las habitaciones de la familia. De la casa también quiero hablar a parte porque hay mucho que decir.
Pero volvamos, Irina y Elisa (la chica que me explica que es estadounidense ¡de Nueva York!) me están ayudando a bajar el equipaje. Me esperaba que Irina tuviera un marcado acento alemán, pero pronto me dice que es nacida en Montreal, así que nada de inglés nivel medio, inglés canadiense, toma ya.
Cuando veo el cuarto me quedo alucinada:



Sí todo es la habitación. Creo que cuando la reservé me dijo que son 20m². Además solo entrar me fijé en el poster de encima del sofá rojo (ese cuadro blanco que se ve en la foto) y es un programa de la Flauta Mágica en Viena. Perfecto ¿no os parece?
Subo con Irina (Elisa se queda en su cuarto) a la cocina para tomar una taza de té que ha preparado su hija Lisa, que intuí que tendría la edad de mi hermana. Os hablaré de lo que sé de esta familia en el post que dedique a Irina porque es realmente curioso.
Me invitó a que me uniera a ellas para cenar la pizza que habían encargado. ¡A las 6 se cena! Se hace un poco raro, pero hay que decir que no había comido nada desde el bocadillo en el avión, así que la pizza entró bastante bien.
Durante la cena conocí a dos inquilinas más, las dos estadounidenses también. Una Rachel y la otra no recuerdo el nombre (¿algo como Hayley o Shelly?). He de decir que al menos si alemán no, inglés estoy practicando la tira. Tener a 5 nativas (cuento a la hija de Irina, porque si es que es alemana de nacimiento, habla inglés tan bien como su madre) en la mesa y seguir la conversación tiene su qué. Hay chistes que no pillo, pero en general creo que se me está dando bastante bien.
Lo más raro de cenar a las 6 es que a las 8 de la tarde te sientes como si fueran las 11 de la noche, sobre todo con todo el cansancio acumulado del viaje.

¡Ah! lo último que quería explicar es que entre todas las cosas curiosas que hay por la casa (ya os contaré) hay un objeto/coso/llámalo X muy acojonante inquietante:

 
Esta cosa espantosa Este individuo está situado nada más y nada menos que al lado de mi puerta, en el pasillo, por lo que cada vez que abro la puerta de mi habitación me llevo un susto de muerte. Intento acostumbrarme, pero sigue pareciéndome que hay alguien en el pasillo cada vez que abro la puerta. (Para quien vea Modern family, exactamente como Gloria con el perro mayordomo xD )
Estaba barajando varias posibilidades en cuanto al nombre. Me parecía bien Aurelio hasta que hoy Elisa me ha preguntado que qué tal con mi compañero y que se llama Robert. 

Llegó el día


Siempre me ha parecido que coger un avión es algo extraño, como un salto en el tiempo y el espacio. Cuando viajas en coche o en tren ves la distancia que recorres, pero cuando vuelas sí, pasas tus horas en la cabina, pero de pronto te encuentras en un lugar totalmente diferente al de partida y casi ni te has dado cuenta de cómo ha pasado. 
Salí de Barcelona sobre la 13.20 con 25º y llegué a Berlin a las 15.30 con 17º. Al menos no llovía (ni había tormenta, como decía la previsión). Un vuelo tranquilo, un par de veces nos dijeron que había turbulencias, pero sinceramente ni las noté. Leyendo Leviatán (el 2º capítulo es genial) y escuchando a Vetusta. Ah, por cierto al final no me miraron nada del equipaje de mano, creo que en vez de 10kg llevaba por lo menos 13 contando la maleta y la mochila 
Me esperaba el típico aeropuerto enorme, donde tienes que andar km hasta que sales a la calle, pero ¡qué va! era enanísimo. Todavía no eran las 16h cuando ya estaba en el taxi camino a Zehlendorf, el barrio donde vive mi familia de acogida. 
Otro de mis temores era el taxi. Mi idea inicial era coger un bus hasta el centro primero y así ahorrarme la pasta, pero viendo lo que pesa mi maleta grande, mejor no sufrir tanto. El taxista se sorprendió cuando le dije el barrio y entonces ya pensé que a lo mejor se aprovecharía y me daría más vueltas de la cuenta para cobrarme de más. Pero como no podía hacerle nada decidí relajarme y mirar el paisaje.
Lo primero que sorprende de Berlín es el verde. Berín es verde. Árboles, parques por todos lados. Pero parques que parecen bosques. No podía dejar de mirar por la ventana. Me hizo mucha gracia un coche antiguo estilo seiscientos de color verde pistacho que pasó a nuestro lado. El hombre que lo conducía era tan alto que casi tocaba el techo con la cabeza. Pasamos por debajo de algunos puentes de ladrillo rojo que me recordaron a Corre Lola, corre
También me hacía gracia que el taxista tenía que ponerse "las gafas del cerca" para programar el gps. Tenía la impresión de que conducía muy rápido, todos los coches la verdad, y entonces recordé que en Alemania no hay límite de velocidad.
Después de unos 20min me anunció que ya estábamos en la calle y ralentizó para poder ver los números de las casas. "Nummer eins", paró el coche delante de una casa enorme con un jardín enorme. 
Finalmente, para mi alivio, me costó menos de lo que había previsto y el hombre muy amable sacó las maletas y las llevó hasta la verja del jardín. De pocas palabras pero resultó ser honrado ¿o quizás soy una desconfiada?
Sea como sea, primera prueba superada. Pero ¿y la casa? ¿era allí de verdad dónde iba a quedarme?

domingo, 21 de septiembre de 2014

"el valor para marcharse, el miedo a llegar"

Solo quería dedicar unas líneas a eso inevitable que hay que hacer antes de la ansiada fecha: despedirse.
No he parado en toda la semana, más bien desde el viernes pasado, de despedirme. Casi cada día tenía que decir adiós a alguien y es una sensación muy extraña.
Por una parte porque es cuando empiezas a "hacer real" el viaje, a hacer oficial que te marchas. Pero por otra parte no te lo acabas de creer. Es lo que les dije a mis amigas el último día, ellas no se lo creían, pero yo tampoco. Porque no es lo mismo despedirte ante un tren o en el aeropuerto que en el sitio de siempre a la hora de siempre, porque parece que al día siguiente vas a estar ahí otra vez.
También tiene otra parte que también se me hacía rara pero que al final ha resultado ser de lo que más me ha gustado de estos días. Reencontrarte con gente que hacía tiempo que no veías. Vale que es un poco así decir, como ahora te vas te quiero despedir aunque haga meses que no quedemos. Pero en realidad ha resultado muy agradable, simplemente porque lo has hecho y antes no lo hacías. Me explico. Esos "ya quedaremos", "ya nos veremos" se hacen realidad porque es o quedamos esta semana o ya no sé cuando nos veremos. 
En definitiva ha sido una semana bastante intensa, no solo por los preparativos para el viaje, sino porque casi cada día he quedado con gente que quiero y no pretendo ponerme sentimental, pero sienta bien ver cómo la gente se preocupa por ti y saber que te van a echar de menos es lo mejor que te puedes llevar, porque es lo que me da la fuerza para saber que estos meses van a ser geniales. Porque en casa me están apoyando y esperando con los brazos abiertos el día que regrese. 

      

sábado, 20 de septiembre de 2014

Al borde de un ataque de nervios o de cómo preparar el equipaje

Mañana a esta hora ya estaré en la capital alemana. Ahorraos el chiste de "saluda a la Merkel de mi parte" porque ya me lo han dicho bastantes veces (original, la gente). 
Pues hace una semana empecé con las despedidas (creo que dedicaré a esto un post a parte) y acabé freaking out  me puse un poco nerviosa y me dio por sacar la maleta y toooooda la ropa de invierno que tenía en el armario.



Los que habéis estado en mi casa sabéis que mi habitación es enana y como todas las cajas de ropa se guardan en el armario de la habitación de mi hermana, allí dejé todas las cajas y amontoné las dos maletas + la ropa en el estudio/biblioteca. 

Vale, acepto que quizás me pasé de previsora (ya he recibido las suficientes bromas, gracias). Pero he de decir que empecé a hacer la maleta de verdad el miércoles y eso no ha sido exagerado, porque la de veces que tienes que cambiar las cosas de sitio y decidir qué dejar y qué añadir lleva su tiempo. 

Pero más que más que dar consejos (que de eso hay mucho en la red), prefiero ilustrar las fases por las que he pasado ante esta pesadilla:





  1. Aceptar que no te vas al fin del mundo. Estuve a punto de ponerme a comprar cremas y potingues como si me fuera al polo norte hasta que una vocecita interior me dijo "en Alemania también hay supermercados y farmacias". 
  2. Buscar ayuda. Después de preguntarle a San Google, he extraído dos conclusiones de los numerosos tutoriales de youtube y consejos de blogeros: enrollar y envasar al vacío. Estas dos técnicas me han facilitado bastante las cosas. Enrollar las camisetas lo voy a hacer de ahora en adelante para todos los viajes, porque además de ahorrar espacio y no arrugarse tanto la ropa, a la hora de sacar cosas de la maleta también permite no tener que hacer lo típico de estirar de la camiseta que quieres (que siempre acaba al fondo de todo) y arrugar todo el resto de ropa que había encima. Envasar al vacío va especialmente bien con cosas que tengan mucho volumen, en este caso mi abrigo (comprado especialmente para soportar las bajas temperaturas berlinesas) que me ocupaba prácticamente media maleta. 
  3. Creer que lo tienes todo controlado. Llegados a este punto te embarga el optimismo porque parece que cierra la maleta y además te sobra peso del máximo que te pone la aerolínea. Y esas "cosillas" de última hora, ya las irás metiendo porque no molestan.
  4. Caer en la desesperación. Pues resulta que cuando has ido a ponerte con esas "cosillas", no eran tan pequeñas como pensabas (un secador de viaje, un par de toallas, un bolso...) y de pronto parece que todo lo que habías conseguido no ha servido de nada. Claro, en los tutoriales parece todo perfecto y maravilloso, pero la gente suele explicar qué llevar a viajes cortos, no para 3 meses (cuento que volveré en Navidad) a un sitio donde hace un frío de muerte. Así que solo queda
  5. Resignarse. La maleta ya no parece tan grande como al principio y llega el momento en el que tienes que dejar bastantes de las cosas que pensabas llevarte. Habrá que acostumbrarse a repetir más de ropa (dedico a Salut este punto, por recordarme que en Alemania no hay que ir a lavar al río, sino que tienen lavadoras). Pero, eh, creo que no va a estar tan mal. Porque si te paras a pensar quizás este jersey ya no te lo pones tanto, esta camiseta ya te aburre... pues mi hermana encantada de que le deje ropa y yo de poder ir de tiendas en Berlin.
  6. Cerrar la maleta. Solo voy a decir que mi hermana se ha sentado encima mientras mis padres y yo apretábamos los cierres. Tengo miedo de abrirla por si sale todo volando.
Así que finalmente me voy con una maleta grande, una de mano y una mochila, con el miedo de que Vueling me hunda en la miseria me ponga pegas.

Y si esto os ha aburrido u os da palo leerlo, así se resume mejor:








jueves, 10 de abril de 2014

Empiezan las vacaciones de Semana Santa, y después de un mes y medio desde mi último post, me apetece hacer recuento de lo que no he avanzado durante este tiempo para mi Erasmus.

Pues aquí va una lista de cosas positivas y cosas negativas, porque como no tenga en cuenta las cosas buenas, de momento solo voy a morir de estrés.

Pensaba que tardaría en llegar, pero no, ya me encuentro en este punto:

Es decir, odiando la burocracia con toda mi alma. 
En fin, empecemos por lo malo:
  1. Mi learning agreement me causó un episodio de histeria me puso un poco nerviosa porque no entendía el funcionamiento de las clases en Alemania (y hasta que no esté allí creo que no acabaré de entenderlo). Y no solo los tipos de clases, sino que las asignaturas cuentan 2 o 3 créditos, ¡incluso 1! ¡Pero te puedes pasar hasta los 80 años haciendo asignaturas para acabar la carrera! Traduciendo esto a lenguaje mortal-no-universitario, si yo hago un curso de 60 créditos, con 10 asignaturas de 6 créditos cada una, haced la cuenta... ¡allí como mínimo tendré que hacer el doble!
  2. Curso de alemán. Ya desestimé la idea de hacer alguno de los cursos intensivos que ofrece la universidad antes de cada semestre (lo que supone un mes más de estancia allí, más 400€ de matrícula), porque además prefiero estudiarlo durante todo el curso y poder convalidarlo con la asignatura optativa que haría si pasara el curso en mi uni. Peeeeero... la coordinadora me contesta al email diciendo que consulte la escuela de idiomas de la universidad. Como si fuera lela, como si no lo hubiera mirado ya... en fin, intentaré colarlo en el learning agreement, por lo que parece cuenta el curso 5 creditos, not bad! comparado con el resto de asignaturas...
  3. Siguiendo con mi adorado, queridísimo learning agreement... cuando creo que ya lo tengo todo más o menos bajo control, el coordinador de aquí me dice que no puedo convalidar una asignatura de español con una de inglés. ¿Obvio no? Pues no lo era tanto, perdonen. Como los de grados combinados somos el último mono, pues no se nos explican las cosas claramente. Resumen: que tendré que cogerme las optativas de inglés de 4º para el año que viene y hacer las obligatorias de español de 3º cuando vuelva el curso siguiente. Awesome (?)
  4. Asignaturas de español (parte II). Lo más divertido (no) de este asunto es que envié un e-mail a la coordinadora de Berlín preguntándole amablemente si era posible matricularme en algunas asignaturas de la carrera de filología española. Mi coordinador ya me había dicho que era muy probable que me dejaran aunque seguramente con un máximio de créditos. La respuesta no tardó (estos alemanes, como hilan), pero qué respuesta. ¿Alguien me explica para qué necesito un B2 de alemán para estudiar español? De lógicos nada, perdonen ustedes señores alemanes. Vale que algunas asignaturas de literatura o cultura las dan en alemán, pero muchas otras no, y obviamente no se me ocurriría matricularme en una en alemán. Más bien sería la nativa repelente de la clase que todo el mundo odiaría en silencio cada vez que interviniera xD Pues nada, mi gozo en un pozo.
  5. Accomodation ~ alojamiento (he estado a punto de escribir "acomodación"). Perdida en la inmensidad.... creo haber entendido que la universidad te puede buscar sitio en una de las residencias, pero también he leído por ahí que están muy demandadas y es difícil encontrar habitación. Mi idea es ir allí para empezar (creo que haría todo mucho más sencillo) durante un trimestre (lo mínimo) y si luego conozco gente u odio la residencia con toda mi alma, pues desde allí será más fácil buscar piso. [Por cierto, a este chico le voy a hacer un monumento.]
  6. Beca del Ministerio. Recibo un mail de la oficina de intercambio: el Ministerio ofrece una beca para los Erasmus, que aunque solo sería durante 5 meses como la europea, supone 100€ más al mes. ¡Pues bienvenida sea! Inconvenientes:
    1. Una beca excluye la otra, en caso de recibir las dos, hay que rechazar una.A
    2. Anuncian la beca el día antes de abrir el plazo que dura ¡unos 20 días! no se nota que quieren que a la gente se le pase el plazo...
    3. Punto crucial: documento que acredite un nivel B2 del idioma en el que se van a recibir las clases. Para mí el inglés. Genial, estudio filología inglesa pero no puedo demostrar que tengo un C1 y el departamento de inglés no puede hacerme ningún tipo de acreditación. Gracias burocracia.
           Así que me despido de la beca. Gracias señor Wert, usted siempre pensando en los estudiantes


Puntos positivos:
  1. Me registré en Erasmusu y he conocido a una chica valenciana que también irá a la Humboldt (todo el mundo parece ir a la Freie) ¡y que también estudia filología inglesa! Genial. Ya hemos hablado por facebook, y sé que no tendría por qué consolarme pero... en su uni van peor organizados que en la mía, o sea que aun hay esperanza.
  2. Parece que han retrasado la fecha de la application (lo acabo de comprovar), me he enterado gracias a esta chica y de verdad que es un alivio... ¡espero poder hacerla solo volver de semana santa!
  3. Encontré en la web de la universidad de Berlín (¿sabéis cuando Harry Potter y sus amigos pasan pruebas y pruebas hasta llegar a la piedra filosofal? porque esta web es igual, cada vez que entras encuentras túneles y cámaras inexplorados, y como quieras volver a lo que encontraste un día... mala suerte) dónde apuntarme al programa mentor, o como lo llaman allí studis4studis. Es decir, que un alumno de allí debería ponerse en contacto conmigo para ayudarme con las dudas que tenga y también una vez esté allí. Espero que no tarden demasiado...
  4. ¡Que me voy a Berlín! Es que con todo esto a veces se me olvida... y que si tanta gente se ha ido de Erasmus, por qué no voy a poder yo arreglármelas con el papeleo...
En fin, seguiré informando, espero que con todo mejor arreglado... Fighting! 

jueves, 27 de febrero de 2014

Mira qué cosas tiene la vida...

¡¡¡¡¡¡¡ME VOY A BERLIN!!!!!!!

Después de la decepción de darme cuenta de que habían retrasado la fecha del 17 al 24 de febrero, por fin, después de pasarme la mañana (y encargando a otros que lo hicieran) cargando la web de la universidad, salió la lista de las adjudicaciones.

Precisamente estaba tomando un café con dos amigas de la uni y la cámarera se asustó al verme tan alterada xDD porque no era capaz ni de pedir el café. Me daba mucho miedo abrir el archivo, tengo que reconocerlo, pero ¡ya está!

Sí, ahora todo el mundo me dice "yo ya lo sabía","estaba claro". Perdonen señores, pero después de que algo pase es muy fácil decirlo.

Anyway, estoy muy feliz y por fin voy a poder viciarme a buscar información sobre la ciudad, la uni, las residencias, etc. (no quería desilusionarme, you know).

Así que el martes, mi 20 cumpleaños, he tenido más o menos felicitacions por ambas cosas más o menos por igual y la curiosidad del día es la frase de mi hermana mientras estábamos cenando "mira qué cosas tiene la vida que yo me enteré que me iba a Viena el día antes de mi cumple..."

Pues nada, ahora tengo que esperar hasta el 1 de abril para inscribirme en la Humboldt. Creo que no me lo creo aún, es demasiado bonito...

Ya volveré por aquí a dar la lata un ratito.