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sábado, 11 de octubre de 2014

Alojamiento 2: el piso

Hace 10 días (¡10 días ya!) que tengo demasiadas cosas que contar aquí. Digo 10 días porque es lo que llevo en este piso y desde la mudanza no he parado ni un momento. Intentaré ir explicándolo todo poco a poco pero se me acumula la faena...

No voy a explicaros la mudanza porque es demasiado largo y prefiero no revivirlo. Pero qué le vamos a hacer, en el título pone "aventuras y desventuras" pues alguna desventura tenía que haber. Simplemente es que al final tuve que hacer toda la mudanza yo sola. Empecé a las 3 de la tarde y acabé a las 9 de la noche. 

Pero vamos a lo importante y a lo que creo que os interesa: el piso. Realmente me gusta mucho mi habitación. Estaba tan concienciada de que sería enana que me llevé una grata sorpresa. No es enorme pero creo que tiene el tamaño adecuado (o quizás es que mi habitación de Sabadell es más pequeña y por eso esta me parece grande). Como ayer hice limpieza y ordené aproveché para hacer estas fotos y así os podéis hacer una idea: 



La plantita, la lámpara, etc. son fruto de mi excursión a IKEA con Miriam y el espejo me lo ha prestado mi compañera de piso (en seguida os hablo de ella).

El resto del piso son dos habitaciones más, un pequeño baño y una pequeña cocina (resalto lo de pequeños). Lo malo es que no hay sala de estar y que no hay ventanas interiores, pero bueno peor sería que lo que no tuviera ventanas fuera la habitación. 

Mis compañeros de piso y digo compañeros porque me llevé una sorpresa. Me habían dicho en la empresa que me alquila la habitación que iba a compartir piso con dos chicas. Llego el primer día, abro la puerta y me encuentro con un chico. No me importa, pero al menos me podrían haber dicho la verdad.

Este chico es Camille (tardé 3 días en recordar su nombre porque lo pronuncia muy raro y no lo entendí la primera vez) y es holandés, de Amsterdam, pintor de profesión. Así que no sé muy bien qué hace en todo el día porque a veces está y otras no, creo que no tiene horario fijo. Ayer me pasé la mañana limpiando, puse una lavadora, ordené la habitación... todo con la música, incluso usé la aspiradora porque pensaba que no había nadie en casa. Después de 3 horas lo oigo salir de la habitación. Pues si le molestaba el ruido quejarse no se quejó xD

La otra compañera es Tamara, ella sí es alemana (no sé decir de qué pueblo porque no me enteré bien, pero del sur). Otro personaje. Estudia dramaturgia, para ser actriz. Me quedé a cuadros porque la chica es bastante introvertida y tal y no me la imagino para nada. Me dijo el primer día si me importaba que tuviera un conejo de mascota, si era alérgica o algo... ya le dije que no me molesta (mientras no me encuentre un conejo en el cuarto de baño o algo así...). Pero el segundo día me enseñó su cuarto. No tiene uno ¡tiene 4! Parece una granja, es alucinante. De todas formas ella es muy limpia en las zonas comunes. Nunca deja platos sucios ni nada por el estilo, así que mientras los conejos no salgan de su habitación yo respeto que sean "su familia" (me lo dijo tal cual). 

Lo mejor de todo es la situación del piso. Estoy solo a 2 paradas de Alexanderplatz y a 5 de Friedrichstrasse (al lado de la universidad). O sea que estoy empezando a hacer eso de salir siempre con el tiempo justo porque como tardo tan poco... y siempre llego tarde (tranquilos que cuando empiecen las clases ya me haré el firme propósito de no llegar tarde, me dan miedo los alemanes).

El barrio aún no lo he explorado mucho pero obviamente es totalmente diferente a Zehlendorf, donde estuve con la familia la primera semana. Friedrichshain está al este, por lo que los edificios son bloques de pisos todos iguales y altos. Hay mucha más immigración, las calles son más anchas, pasan más coches... Lo bueno es que vivo al lado de una de las estaciones más importantes de Berlin, por lo que tengo supermercados y restaurantes abiertos los 7 días de la semana hasta bien tarde o incluso 24h, así que no sufro si tengo una urgencia. Además, estoy en un barrio genial para salir, lleno de salas de conciertos y el O2 (viene a ser como el Palau Sant Jordi en Barcelona) a 15min andando de mi casa. No pienso pagar para entrar porque los conciertos cuestan a partir de 60€ la entrada, pero me estoy planteando seriamente ir a escuchar a Linkin Park desde fuera cuando vengan en noviembre. Otra cosa preciosa que tengo muy muy cerca es East Side Gallery, a lo que le dedicaré un post a parte.

De momento no se me ocurre nada más que contar, pero os mantendré informados sobre lo que pase en este pequeño apartamento al este de Berlín. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Knesebeckstraße


Desde que llegué a esta casa he querido hablar sobre ella, pero al final más que explicar mis primeras impresiones, voy a hacer el balance de lo que ha sido mi primera semana de esta pequeña gran aventura.

No podría describir la casa enteramente, primero porque no la he visto toda y segundo, porque me llevaría demasiado tiempo. Todavía encuentro cosas que no había visto antes.
No se usa la entrada principal si no una más lateral que da a un porche y de pronto te encuentras en este salón: 

El piano está viejísimo y muy desafinado, pero además de esto hay un gramófono, lo que creo que es una flauta travesera en su funda, un tambor africano, una estantería llena de discos de música clásica y ese cuadro blanco que se ve en la foto sobre un caballete es un árbol geneálogico de compositores.
Luego pasas a la entrada (supongo que ahí es donde llegas si entras por la puerta principal) y te encuentras con dos de estos amigos: 
Curioso ¿verdad? Pero lo más curioso es que hay ¡un confesionario! No es broma. Pensaba que era un armario o algo así y el otro día me di cuenta de lo que era. ¿Quién tiene un confesionario en su casa? 
En esta planta además hay dos de las habitaciones y un pequeño baño. 

En el piso superior está la cocina, que es muy grande, y otro baño con ducha y un pequeño balcón. Además de otros dormitorios que no he visto. ¡Pero es que todavía hay otro piso con más dormitorios! Ahí no he estado pero creo que hay incluso otro baño porque me extraña que en todo el tiempo que llevo aquí solo me he tenido que esperar para ducharme porque estaba el baño ocupado una vez. Somos ahora mismo... siete personas viviendo en la casa.
¿Y mi habitación? Downstairs. Me gusta porque tengo mucha privacidad. Hay dos habitaciones más, pero una es el cuarto de la lavadora y la otra es como un trastero. Lo único que no me gusta es que es muy fría. Por ejemplo ayer y hoy ha hecho un calor inusual (it feels like home *_*) y he salido solo con una camiseta de manga larga, pero en mi habitación tengo que ponerme dos chaquetas porque si no tengo frío (tranquilos que tengo edredones de sobra y duermo muy bien). 

El miércoles me mudo o sea que mañana tengo que hacer las maletas (bueno solo medio hacer). Me da la impresión de que hace siglos desde que llegué, pero a la vez ha pasado muy rápido. Estoy muy contenta de haber aterrizado aquí porque para ser la primera vez que estoy sola fuera de casa tanto tiempo, me he sentido como dentro de una familia. 

Esta tarde por ejemplo, me he encontrado a Alyssa, que volvió ayer de su fin de semana en Praga, y me ha dicho que se iba al parque aprovechando el buen tiempo para hacer Yoga. Le he dicho que siempre lo había querido probar y me ha propuesto darme una miniclase. Se ve que ella ha sido o quiere ser instructora de Yoga (no me ha quedado muy claro). Así que ya nos veis a las dos en su cuarto con música oriental e incienso, sin más compañía que la de Booma, que ha entrado inesperadamente y no nos dejaba sentarnos en el suelo porque quería que jugáramos con él.  

Irina (la señora de la casa, ya os hablé de ella) es todo un personaje. Nos cuenta cada día historias muy graciosas sobre su vida.
El otro día nos contó que la primera vez que estuvo en el Museo del Pérgamo, el muro todavía estaba en pie. La tuvieron retenida en la frontera durante horas porque llegó con un pasaporte canadiense y apellidos rusos (es nacida en Canadá pero sus padres son rusos) y 17 sellos de Cuba. Y os estaréis preguntando ¿qué hacían 17 sellos cubanos en su pasaporte? Pues eso fue lo que le preguntamos. Nos explicó que cuando era joven trabajó durante varios veranos en unos cruceros que se organizaban desde Rusia hasta Cuba y otras islas del Caribe. Los barcos pasaban primero por Canadá y para poder entrar en Cuba debían llevar al menos 5 canadienses a bordo (no entendí del todo por qué). Así que su trabajo básicamente era ir de crucero. Volviendo a la historia inicial, finalmente pudo ir a visitar el museo, pero por aquel entonces no había paneles explicativos ni nada por el estilo, pero tuvo la suerte de que había un grupo con una guía rusa (Alemania del este, podéis imaginarlo). Empezó a seguirlos, pero al parecer la gente se ponía muy nerviosa porque no sabían quién era esa misteriosa mujer que los iba siguiendo.

Hoy nos ha explicado algo sobre Rusia (ella habla ruso también). Una vez invitaron a sus padres a una recepción inglesa en Moscú y en la invitación ponía "de las 4 a las 7". Eso para los rusos era casi un insulto ¿cómo puedes decirles a tus invitados a qué hora deben irse? Pero bueno, muy British. Al parecer los rusos son muy hospitalarios en el sentido que es muy común invitar a gente a casa muy a menudo. Y aquí viene la anécdota: un día Irina daba una cena. Abrió la puerta para recibir a uno de sus invitadas, una amiga suya, la cual apareció con un hombre a su lado. Irina no sabía quién era él pero supuso que era algún amigo o novio de su amiga así que le dio sus tres besos (en Rusia son tres) y los invitó a pasar y a que tomaran algo. De pronto el hombre le dijo "perdone, pero soy el taxista, solo quería pedirle cambio". Me recuerda a alguna escena de los hermanos Marx. 

Aunque mi estancia ha sido muy corta (normalmente los estudiantes que vienen se quedan varios meses) Irina me ha dejado su Gästebuch (libro de invitados) donde todo el mundo que pasa por aquí deja su huella. Aún tengo que pensar qué voy a escribir, pero he estado curiosenado el libro.

Empieza en el año nuevo de 2006, así que os podéis imaginar lo gordo que es. Hay firmas de gente de todo el mundo, un montón de dibujos y fotos. Realmente me parece una preciosa idea hacer esto si recibes a gente tan diferente durante tantos años.

De todas formas como estaré en Berlín, me pasaré alguna vez a hacer una visita. No sé si se aprecia bien en la foto (la foto de la casa que hay en la portada del libro), pero la casa está totalmente nevada y es preciosa. Definitivamente tendré que venir a verla cuando nieve y a despedirme de mis compañeras americanas que se marchan en diciembre. Todavía le debo a Alyssa una tortilla de patatas a cambio por su clase de Yoga :3







lunes, 22 de septiembre de 2014

Alojamiento 1: LA casa

Para quien no lo sepa, como mi alquiler empieza el 1 de octubre, necesitaba buscar algún sitio donde quedarme estos 10 dias. Desde el principio mi idea fue buscar una familia de acogida, porque pensé que era una forma más "calida" de aterrizar en una ciudad desconocida. 
Sin embargo resultó más dfícil de lo que había previsto. La web funciona bastante bien y es muy clara, así que pensaba que sería igual de fácil que reservar una habitación en un hotel, pero perdí la cuenta de las veces que me rechazaron, quizás 5 o 6. Y el círculo se iba estrechando porque las opciones buena situación-buen precio se estaban acabando. Pero una tal Irina me escribió un mensaje. Yo ni la había considerado porque la casa quedaba lejos del centro y además no tenía ni foto de perfil ni foto de las habitaciones. Contacté con otra familia, pero después de una negativa más por su parte decidí contestar a esta Irina que me había caído maja. 
Pues ese perfil sin foto era ESTO:


Continuaré pues, donde nos habíamos quedado. Estoy en la verja del jardín dudando si entrar o no. La señora me dijo que estaría abierta y que seguramente el perro ladraría y sabrían que había llegado. Entré y arrastré las maletas en el jardín, que más que un jardín parece un bosque. Efectivamente, en seguida apareció el perro. No tiene cara de simpático, pero sí lo es en realidad. Se alteró por ser una desconocida pero en seguida que lo acaricié se calmo bastante. Me acerqué más a la casa y vi unas escaleras, al poco salió una chica. "Hi! are you the new student?". Al recibir la respuesta afirmativa entró a buscar a Irina, que salió con una amplia sonrisa y abriendo los brazos como para darme un abrazo, que al bajar las escaleras me dio. No me habría esperado nunca un recibimiento tan cálido. Sobre Irina tengo que escribir un post a parte porque es una mujer digna de admirar. Le echaba sobre los 60 (hoy nos ha dicho que tiene 58) y es la típica señora simpática, que realmente te entran ganas de dadrle un abrazo. En seguida me ayudaron a subir las maletas y me guiaron hacia mi cuarto. Yo no daba crédito en esa casa tan enorme. Yo estoy en el "sotano", que en realidad no es un sótano porque está a la altura de la calle, la planta principal está en alto y luego tienen otra planta más a la que no he subido porque creo que es donde están las habitaciones de la familia. De la casa también quiero hablar a parte porque hay mucho que decir.
Pero volvamos, Irina y Elisa (la chica que me explica que es estadounidense ¡de Nueva York!) me están ayudando a bajar el equipaje. Me esperaba que Irina tuviera un marcado acento alemán, pero pronto me dice que es nacida en Montreal, así que nada de inglés nivel medio, inglés canadiense, toma ya.
Cuando veo el cuarto me quedo alucinada:



Sí todo es la habitación. Creo que cuando la reservé me dijo que son 20m². Además solo entrar me fijé en el poster de encima del sofá rojo (ese cuadro blanco que se ve en la foto) y es un programa de la Flauta Mágica en Viena. Perfecto ¿no os parece?
Subo con Irina (Elisa se queda en su cuarto) a la cocina para tomar una taza de té que ha preparado su hija Lisa, que intuí que tendría la edad de mi hermana. Os hablaré de lo que sé de esta familia en el post que dedique a Irina porque es realmente curioso.
Me invitó a que me uniera a ellas para cenar la pizza que habían encargado. ¡A las 6 se cena! Se hace un poco raro, pero hay que decir que no había comido nada desde el bocadillo en el avión, así que la pizza entró bastante bien.
Durante la cena conocí a dos inquilinas más, las dos estadounidenses también. Una Rachel y la otra no recuerdo el nombre (¿algo como Hayley o Shelly?). He de decir que al menos si alemán no, inglés estoy practicando la tira. Tener a 5 nativas (cuento a la hija de Irina, porque si es que es alemana de nacimiento, habla inglés tan bien como su madre) en la mesa y seguir la conversación tiene su qué. Hay chistes que no pillo, pero en general creo que se me está dando bastante bien.
Lo más raro de cenar a las 6 es que a las 8 de la tarde te sientes como si fueran las 11 de la noche, sobre todo con todo el cansancio acumulado del viaje.

¡Ah! lo último que quería explicar es que entre todas las cosas curiosas que hay por la casa (ya os contaré) hay un objeto/coso/llámalo X muy acojonante inquietante:

 
Esta cosa espantosa Este individuo está situado nada más y nada menos que al lado de mi puerta, en el pasillo, por lo que cada vez que abro la puerta de mi habitación me llevo un susto de muerte. Intento acostumbrarme, pero sigue pareciéndome que hay alguien en el pasillo cada vez que abro la puerta. (Para quien vea Modern family, exactamente como Gloria con el perro mayordomo xD )
Estaba barajando varias posibilidades en cuanto al nombre. Me parecía bien Aurelio hasta que hoy Elisa me ha preguntado que qué tal con mi compañero y que se llama Robert.